"Una vez escuché la analogía de que una pequeña empresa es como un bebé: debes nutrirla y cuidarla durante sus años más vulnerables, criándola de la mejor manera posible para que crezca fuerte y próspera. Ese mensaje resonó profundamente en mí, recordándome cómo mi abuela, madre y hermanas han usado el rebozo, una prenda con un propósito mucho más creativo y significativo que simplemente cubrirse la cabeza por razones religiosas, como creyéramos antaño.
Más allá de ser una magnífica artesanía, a menudo creada por mujeres emprendedoras, el rebozo también es un instrumento que une los corazones de padres e hijos desde los primeros días de vida. Aunque esto pueda sonar poético, la investigación ahora confirma que llevar a los bebés en un rebozo proporciona numerosos beneficios tanto para los infantes como para los padres.
Más que solo una cobija o fuente de calor, el rebozo acoge y sostiene a los recién nacidos en los brazos de sus madres. Alivia la carga de las mujeres rurales que caminan largas distancias para transportar pesados productos a sus hogares o mercados. Puede atarse alrededor de la cintura, colgarse sobre los hombros o estilizarse de innumerables maneras, siempre con una gracia inesperada y una belleza estética que ha inspirado a poetas y compositores por igual.
Aunque el rebozo es intrínsecamente mexicano, sus orígenes continúan siendo tema de debate, remontándose siglos atrás. Sin embargo, algo es seguro: la historia lo ha convertido en más que un accesorio. Es el resultado de una convergencia de épocas, culturas y momentos clave que dieron forma al México moderno. A través del rebozo, las mujeres mexicanas encontraron su identidad social y cultural durante el proceso de mestizaje."
- Fundadora + CEO, Clarita Hidalgo de Portillo
Michoacana, Mexicana